viernes, 11 de noviembre de 2016

El Parque Juan Carlos I, mil cosas en la ciudad de Madrid

Cuando era pequeño vivía en el barrio de Canillas, una ampliación de Madrid, ya que en la antigüedad era un pueblo, el pueblo de Canillas...

Cuando miraba por la ventana a lo lejos el aeropuerto de Barajas, ahora aeropuerto de Adolfo Suarez, y entre medias pasaba la vía del tren.

Realmente, unos cientos de metros más abajo terminaba la ciudad de Madrid, y todo era campo hasta llegar a la vía del tren. Si pasabas por debajo de la vía del tren ( o subías a lo alto y cruzabas la vía ) te encontrabas con varios caminos y tierras de cultivo... Era genial ir de excursión y conocer lugares nuevos...

En una ocasión tomando el coche me llevaron más lejos aún y había unos cuantos árboles, y un poco más lejos unos olivos...

Con el paso de los años, el campo empezó a desaparecer, Madrid creció y se comió literalmente todo ese campo, y nacieron las avenidas de Machupichu, la M 40, la calle Silvano, y luego el recinto ferial de Campo de las Naciones y el parque Juan Carlos I...

Después de muchos años he vuelto a ese parque, que en su momento cogió mucho de lo que viví, con muchas cosas para ver...

He ido grabando varios vídeos, en los que podreis ver lo bello que ha quedado ...


En primer lugar algunos de los sitios más peculiares...


Imágenes de algunas de las cosas que encontrareis en él, de lo bello que es ir dando tumbos por el mismo y de las hermosas vistas que hay.


Después me decidí a subir una de las montañitas o pirámides como las llaman en los diferentes mapas que veréis durante el recorrido...




Si te pierdes por el camino podrás entonces ver la estufa fría, en el centro del mismo parque un vergel de diferentes plantas de distintos climas que os enamorará.






En ese lugar hay diferentes ambientes que podrás recorrer a pie, y que te enamorarán como lo han hecho conmigo...




Espero que recorrais cada lugar, cada pirámide, que os perdais por cada camino, y si vais con los niños disfrutar de los parques y del trenecito, si te gusta el agua podrás navegar por los lagos que hay, podrás correr por sus caminos, subir a sus pirámides...


Disfrutaras de un largo día en el campo, y no olvides que también siguen los olivos de los que os hablé al principio.

lunes, 8 de agosto de 2016

La iglesia que encontré por casualidad... iglesia de Vilar de Donas

En la vida hay veces que ciertos lugares te llaman, es como si algo dentro de ti, una especie de intuición te lleva a tomar un desvío o a hacer una parada.

Cuando iba camino de Palas del Rey en Galicia, mientras iba conduciendo de pronto vi un desvío que ponía iglesia románica a la derecha, y miré... Uno con tantos años sabe que si es posible has de seguir esas especie de llamadas.

Lo cierto es que ya Palas es bien bonito, y como muchos sabréis es parada del camino de Santiago, pero cuando al día siguiente iba con la familia en el coche, y pasé me pasé el desvío del GPS, sabía que tenía que entrar, algo me decía que era importante llegar hasta allí.

De modo que giré a la derecha en el desvío y vi una carretera estrecha pero bien pavimentada, pasé por una zona con un tractores y empecé a ver el bosque, sin saber a que distancia estaba la iglesia que marcaba el cartel.

Al llegar allí mi sorpresa fue mayúscula. Justo al lado de la misma había dos paisanos hablando, dos señores charlando tranquilamente mientras yo llegaba con mi coche y dejaba a la derecha a la iglesia, y tomaba la segunda decisión acertada del día parar para verla.


Uno de los dos señores que estaban sentados se levantó al vernos pasar,  y no sabía que es lo que me iba a decir. Pero salí del coche y hice un par de fotos desde fuera de la iglesia. Al acercarme más llegó el señor del que os hablo y se ofreció a abrir la puerta de la iglesia:




Resultó que era un voluntario de la misma y que se dedicaba a enseñarla, justo en ese momento llegó una peregrina, así que ya eramos tres para verla. El señor hablaba muy deprisa y os puedo asegurar que sabía mucho, pero mucho de lo que hablaba.

Solo os puedo recordar un poco de la historia que nos contó, porque la memoria ya no funciona como antes, pero os puedo asegurar que solo con los símbolos que hay en la puerta ya tendríamos mucho que mirar.

El problema que tengo es que una vez que entré me quede tan sorprendido que no hice fotos, pero espero que vayáis a verlo, y que o este señor o la guía que hay allí os cuente la historia de los monjes irlandeses que vinieron por esas tierras allá por el siglo VIII, o como fue modificada varias veces, por todos los pobladores posteriores, como cada uno que vino añadió un arco a la puerta.

También veréis los símbolos celtas, las columnas, las flores, el caballero de Santiago que yace en la entrada como custodio de la misma, los frescos del fondo de la misma, los trozos recuperados de la primera iglesia...

Es como encontrar una tesoro de varias épocas en medio del campo, y os puedo asegurar que he visto muchos a lo largo de mi vida. En Venecia, en París, en Roma... Pero la mezcla de estilos que vi allí es suficientemente importante como para que la tengáis en cuenta si estáis por la zona.



Cada arco superpuesto es la llegada de una nueva civilización, y en interior a parte de los frescos también hay un gran tesoro para todos los amantes de la simbología, y para aquellos amantes de los retablos os espera uno espectacular al fondo a la derecha.

Cuando lleguéis si pasáis dentro ir disfrutando poco a poco, no tengáis prisa, hay tantos detalles que os tendréis que parar poco a poco a mirar y aún así os faltará tiempo.


Espero que la disfrutéis.